Organiza tu ruta en coche por las ciudades más bonitas de Francia

Si todavía vives en pecado y no has descubierto las maravillas de Francia ahora es el momento. Apúntate a la ruta inolvidable por las ciudades más bonitas de Francia y deja de soñar.

El año pasado estuve de Erasmus en Lyon, ciudad patrimonio de la humanidad, y aquí comenzó mi relación amorosa por Francia. Estuve durante diez meses viviendo allí, pero aproveché mi estancia para descubrir algunas de las ciudades más bonitas. ¿Cuáles? Burdeos, Saint Malo o Marsella, entre otras. Yo visité cada una de las ciudades en épocas diferentes pero si dispones de tiempo y ya sabes cómo organizar una escapada en coche con amigos puedes hacer la ruta inolvidable por las ciudades más bonitas de Francia que te propongo a continuación. 

Ruta inolvidable por las ciudades más bonitas de Francia

Lo primero que tienes que tener en cuenta es el punto de salida. Yo lo voy a comenzar desde Lyon pero si lo comienzas desde cualquier otro punto consulta el tiempo para el día de tu salida y calcula los peajes que vas a pagar. Si prefieres ir en tren hasta Lyon desde España, por ejemplo, o desde cualquier otro país de Europa en RailEurope puedes encontrar los trenes y planear tu llegada a una de las ciudades.

LYON

La ruta la comenzaremos en Lyon, capital de la región Ródano- Alpes (Rhône- Alpes) y allí puedes alquiler tu coche en Hertz y tu roadtrip estará a punto para empezar. Si estás en cualquier otro lugar y quieres empezar la ruta desde Lyon es interesante que sepas que hay un tren que te traslada hasta la estación de Part Dieu, pero no es muy económico.

En la antigua capital de la Galia durante el Imperio Romano y bañada por dos ríos, el Ródano y el Saona te recomiendo desayunar un pain au chocolat en las decenas de cafeterías que poblan la ciudad. Subir en funicular hasta la Basílica de Fourviere y visitar el teatro romano que se encuentra en la misma colina. Desde allí puedes bajar a la ciudad hasta llegar al ‘Vieux Lyon’, el casco antiguo patrimonio de la humanidad, donde puedes comer en uno de los restaurantes típicos lioneses, llamadas Bouchon.

Al atardecer no olvides de ir al parque de la Tête d’or, uno de los parques más grandes de Francia y que incluye un Jardín botánico, un lago, una vía de tren y un zoo.

ANNECY

La segunda ciudad es Annecy, situada a 146 km de Lyon y en la falda de los Alpes franceses.Puedes ir desde Lyon en tren. Si prefieres realizar la ruta inolvidable por las ciudades más bonitas de Francia en tren te recomiendo que te saques la tarjeta de descuento de SCNF, la empresa que gestiona los trenes en Francia y conseguirás un 50% de descuento en todos los billetes. Yo la saqué y me fue muy útil. 

Si vas en invierno a Annecy, abrígate, y si vas en febrero, puede que coincidas con el carnaval veneciano. Yo fui justo ese sábado. Allí puedes ver el inmenso lago, ver sus canales y subir hasta la parte alta para observar la cordillera de los Alpes visible desde ahí. Y lo mejor, se puede ver el Montblanc, el pico más alto de Europa.

ESTRASBURGO (Strasbourg)

La siguiente parada en nuestra ruta es Estrasburgo, una de las capitales de la Unión Europea y patrimonio de la humanidad. Annecy y Estrasburgo están a 428 km, en una ruta que incluye varios peajes. Son unas cuatro horas de viaje pero si sales de Annecy después de comer puedes hacer escala en Ginebra (es bastante caro pero hay hostales a precio asequible) o en Colmar, una ciudad a unos 50km de Strasburgo, en la que puedes hacer noche. O también hacer todo el trayecto seguido.

En Estrasburgo puedes visitar el centro de la ciudad rodeado por el rio Ill, la catedral que fue durante 200 años el edificio más alto del mundo o el barrio llamado ‘la petite France’. Yo fui justo el fin de semana en que se inauguraba el mercado navideño de la ciudad, uno de los mercados más importantes de Europa. Fue precioso así que estaría bien que fueras en alguno de esos días. Otra de los lugares que visité fue al Parlamento Europeo. Hicimos una visita por todas las instalaciones y nos hicimos la foto correspondiente.

Strasburgo-Reims-París-LeMans- Rennes

De Estrasburgo, capital de la región de Alsacia nos vamos hasta Rennes, capital de la Bretaña francesa. De una ciudad a la otra hay más de 800 kilómetros de distancia. Pero, tranquilo, que hay varias escalas que hacer. Yo te recomiendo levantarte temprano el día del viaje y conducir 3 horas (350km) que separan Strasburgo hasta Reims, una de las ciudades más grandes de la antigua región Champagne-Ardenne. Aquí puedes pasar la mañana y comer. Y luego conducir hasta París unas dos horas y media (173 km).

RENNES

La capital de la región de Bretaña es conocida por su dinamismo universitario y cultural. Esta pequeña ciudad es conocida internacionalmente por su festival de música Los Transmusicales y por todas las actividades culturales que semana tras semana inundan la plaza en la que se encuentra el ayuntamiento y la ópera. Uno de los lugares que no te puedes perder es el parque del Thabor (imagen de abajo) en el que hay más de 200 especies de flores. También puedes visitar los jardines del Palacio del Parlamento de Bretaña.

MONT SAINT MICHEL

¡Próxima parada, Mont Saint Michel! Si quieres dejar el coche un día en casa puedes acercarte en autobús desde Rennes. Está a 83 km. Esta es otra parada en nuestra ruta inolvidable por las ciudades más bonitas de Francia. En la imagen no se aprecia lo bonito que es. Cuando subes arriba ves que esta isla se encuentra en medio de la nada, tan solo hay ovejas y prados verdes y en el horizonte no se puede ver el final del agua porque ya forma parte del Atlántico. Yo fui cuando la marea estaba baja pero depende de que la isla esté rodeada solo de agua o de arena. No te digo más, solo te invito a descubrir esta maravilla de la Baja Normandía.

SAINT MALO

Si has preferido coger coche puedes estar una hora en Saint Malo. Yo te recomiendo que después de pasar el día en Mont Saint Michel hagas noche en Saint Malo. Una ciudad que te sorprenderá gratamente cuando la veas con el sol bien alto. Yo nunca he estado en un sitio que me ha hecho sentirme tan especial. Lo digo con 100% de sinceridad. Y las personas que me acompañaron vivieron lo mismo.

Esta ciudad es la más visitada de la región y es atractiva por su puerto, uno de los más importantes y por la ciudadela rodeada por murallas de piedra. En frente de una de las playas está la isla del Grand Bé en la que está enterrado el fundador del romanticismo en la literatura francesa, René de Chateaubriand. Solo se puede pisar la isla durante el día ya que al final de la tarde se inunda por las mareas y hasta el día siguiente no se puede salir a pie. Recomiendo comprar uno de sus famosos helados en alguno de las heladerías que recorren las calles de la ciudadela.

BURDEOS (Bordeaux)

De Bretaña pasamos a la región de Aquitania y a su capital, Burdeos. Capital del vino y nombrada en 2015 el mejor destino de Europa. 532 km separan a las dos capitanes, unas 5 horas. Es bastante distancia y puedes hacerla en dos fases. Dos horas desde Saint Malo hasta Nantes y luego tres horas hasta Burdeos. Yo pasé tres días, dos de ellos en la ciudad. El otro en varios castillos y viñedos en la región que más vino produce de Francia. ¿Qué ver en Burdeos? Los embarcaderos, el espejo del agua (precioso en verano), la Catedral, el Puente de piedra o la Plaza del Palacio. No olvides probar el vino en alguno de los restaurantes de la rivera del río. Y si tienes tiempo, acude hasta la oficina de turismo y pregunta por las visitas hacia los viñedos de alrededor.

 

MARSELLA (Marseille)

La última ciudad de la ruta inolvidable por las ciudades más bonitas de Francia es Marsella, la segunda ciudad de Francia y una de las ciudades más conocidas de la costa azul. La distancia que separa a las dos es muy grande, unas 6 horas en coche, pero hay multitud de ciudades en las que hacer escalas. Por ejemplo, Toulouse, Montpellier o Nîmes.

¿Y qué visitar en Marsella? En primer lugar el puerto, que está muy cerca de la estación de tren. De camino te encontrarás con multitud de tiendas en las que comprar el souvenir de la ciudad, las esparteñas. Al llegar al puerto encontré el accesorio que más necesité, un sombrero canotier que me acompañó hasta las famosas calanques. Y no olvides una buena crema solar. Otra de las visitas obligadas antes de comenzar el camino es la Basílica de Notre-Dame de la Garde, desde la cual se puede ver toda la ciudad. 

Finalmente, y el último paso es ir hacia una de las decenas de calas que rodean la costa de Marsella. Aviso que para poder llegar tendrás que andar al menos una hora bajo el sol y es bastante incómodo si llevas un look playero. Mejor lleva unas buenas botas de montaña.

Aquí acaba mi ruta. Una ruta inolvidable por las ciudades más bonitas de Francia. Estoy segura de que hay cientos de ciudades y pueblos que visitar. Pero también te aseguro que esta ruta no te defraudará. ¡Qué mejor que acabar bañada en las aguas del mediterráneo con agua cristalina en les Calanques de Marsella!

Datos generales sobre Marrakech

Geografía y población de Marrakech

Marrakech es una de las ciudades turísticas más importantes de Marruecos, por no decir la principal, ya que carece del bullicio de la capital, Rabat, y encierra los encantos del Marruecos más tradicional. Marrakech se encuentra situada al sur de Marruecos, a los pies de la Cordillera del Atlas, en la región de Marrakech-Tensift-Al Haouz, a unos 450 metros sobre el nivel del mar y con una población cercana al millón de habitantes.

El clima es semitropical, con una temperatura media de 20ºC durante todo el año, aunque en el verano las temperaturas pueden superar los 40ºC, si bien no hay una excesiva humedad, por lo que se trata de un calor seco. Las lluvias son escasas, aunque en octubre nos podemos encontrar con precipitaciones torrenciales.

El idioma oficial en Marruecos es el Árabe, aunque el bereber es una de las lenguas más habladas, seguidas por el francés y el español.

La religión mayoritaria es la musulmana, siendo además la religión del Reino de Marruecos.

Economía de Marrakech

La moneda es el Dirham (11 Dirhams equivalen a 1€), pero hay que tener en cuenta que esta moneda no tiene convertibilidad con las monedas extranjeras, por lo que no es posible comprarla desde España. Por eso mismo, no existe límite a la entrada de divisas al país, aunque, en todo caso, debe ser declarada. En cualquier caso, siempre que se pueda, es mejor pagar con tarjeta de crédito donde sea aceptada (a pesar de los recargos), y, si se desea cambiar moneda, se recomienda encarecidamente hacerlo en los bancos.

El euro se acepta como moneda de pago, pero es recomendable pagar las pequeñas compras en moneda local para no perder en el cambio, por lo que es recomendable obtener Dirhams nada más llegar, cambiando euros en un banco (las oficinas bancarias y cajeros los puedes encontrar en la plaza de Jamaa el Fna) o en el aeropuerto.

La actividad económica principal de esta ciudad es la agricultura, pero, obviamente, la actividad turística es uno de sus aspectos fuertes, ya que desde hace décadas Marrakech es una de las ventanas turísticas más importantes de Marruecos hacia el Mundo. Ello nos indica que se trata de una ciudad ideal para viajar, donde se cuida muchísimo al turista y donde las medidas de seguridad en torno al viajero son importantes.

Un poco de Historia sobre Marrakech

También conocida como “La Ciudad Roja”, el nombre de Marrakech parece proceder del bereber, viniendo a significar “Tierra de Dios” y que ha dado el nombre al propio Marruecos como una derivación.

Y es precisamente de mano de los bereberes de donde procede la fundación de Marrakech, en el año 1062. En concreto, fueron los almorávides quienes fundan la ciudad a través de Youssef Ibn Tachfin, con una finalidad eminentemente militar, a modo de puesto de avanzada en una zona estratégica por constituir ruta de paso de caravanas de la zona del Magreb hacia el interior de África. Precisamente esa ubicación será la que convertirá, con el paso del tiempo, a Marrakech en un punto comercial (además de militar) de primer orden, enclave esencial en las rutas comerciales de la zona, lo que determinará su progresivo crecimiento económico y político.

Efectivamente, Marrakech se convirtió en un enclave importantísimo en las posteriores incursiones de los almorávides por el actual Marruecos y la Península Ibérica, constituyendo esta ciudad un claro reflejo del poder almorávide: murallas, palacios, jardines, mezquitas, …; todo ello bellamente decorado y trabajado, proclamando al Mundo el poder, la belleza y la riqueza de esta ciudad.

Sin embargo, en el año 1147, los almohades conquistaron Marrakech y la destruyeron casi en su totalidad, reconstruyéndola posteriormente para convertirla, además, en uno de los centros religiosos más importantes del Islam, lo que elevó a la ciudad a la categoría de leyenda en el mundo musulmán.

Efectivamente, a partir del dominio almohade Marrakech se transformará en una ciudad nueva, en una ciudad que, además de ser plaza fuerte en lo militar y lo económico, se convertirá en punto de referencia religioso y cultura, siendo así punto de peregrinación para pensadores, intelectuales, filósofos y religiosos del mundo árabe, lo que se reflejará en una arquitectura y una jardinería que sobrepasará a la del anterior período almorávide, siendo ejemplo de ello La Menara, la Mezquita Kutubia y Bab Agnau, entre otras maravillas.

El dominio almohade finalizó en el año 1276, cuando los benimerines entraron en la ciudad, apoderándose al tiempo de todo el actual Marruecos. Desde ese momento Marrakech perdió su capitalidad y, progresivamente, su esplendor de antaño; hasta el 1549, cuando los saudíes conquistaron la ciudad y volvieron a establecer a Marrakech como capital y sede de la Corte, momento a partir del cual Marrakech volverá a vivir una nueva edad de oro que convertirá a esta ciudad en una de las más pobladas del mundo árabe.

Sin embargo, durante el siglo XVII se desarrollarán una serie de contiendas civiles en Marruecos que culminarán con la victoria del príncipe árabe Moulay Rachid, quien trasladará la capital a Meknés, lo que provocará el progresivo declive de Marrakech.

Será en el siglo XIX, en la época colonial, cuando Marrakech comience a despertar el interés de las potencias europeas por su especial posición estratégica en el norte de África. Así, durante este período Francia ejerció su control sobre la ciudad, ya fuera directamente, ya fuera de forma indirecta a través de administraciones títeres como la de Thami el Glaoui, hasta que, en la década de los 30 del siglo XX, comenzarán a proliferar los movimientos nacionalistas en Marruecos que buscarán liberarse del control colonial, movimientos que, tras diversos avatares históricos, desembocarán en la independencia de Marruecos en 1956.

Tras la independencia de Marruecos, Marrakech irá convirtiéndose en un lugar turístico de primer orden, pero con unas características muy especiales. Efectivamente, Marrakech se va a convertir en destino residencial de carácter permanente o de temporada de un gran número de extranjeros, algunos de ellos de renombre; y es que Marrakech ofrece el encanto de una ciudad mágica y de leyenda a las puertas de Europa, un paraíso a pocas horas del bullicio de Occidente en el que evadirse de la realidad cotidiana y vivir una aventura en el Marruecos de leyenda.

Marrakech conserva el encanto que pocas ciudades pueden ofrecer. No es una ciudad bulliciosa ni de grandes masas turísticas, lo que, unido a la belleza y romanticismo de cada uno de sus rincones, la convierten en la ciudad perfecta para escaparse y disfrutar de la sensualidad del lento transcurrir de las horas rodeados de un entorno mágico.

Marzo en el Museo de los Niños Abasto de Buenos Aires

En Buenos Aires existe un lugar especialmente pensado para los niños, de ahí su nombre: “Museo de los Niños Abasto”. Ubicado, precisamente, en el Centro Comercial Abasto, de ahí su denominación.

Es cierto que cualquier centro comercial que se precie ha de tener hoy día un lugar dedicado especialmente a los más pequeños, algo que, obviamente, responde a una estrategia comercial indispensable en los tiempos que corren. Sin embargo, en el caso del Museo de los Niños Abasto, esa estrategia comercial va mucho más allá, convirtiéndose este lugar en un verdadero centro de aprendizaje para los más pequeños, al tiempo que permite a sus padres disfrutar de unos momentos de esparcimiento en la confianza de que sus hijos están haciendo algo más que pasar el rato jugando.

Efectivamente, el Museo de los Niños Abasto constituye un lugar en el que los más pequeños pueden jugar a ser albañil, cocinero, marinero y un sinfín de profesiones, con lo que, al tiempo que juegan y se divierten, se enriquecen en un espacio en el que combinan juego, movimiento, percepción, comprensión y expresión, incentivando su curiosidad, imaginación e interés por conocer desde una mirada transformadora. Todo un espacio dedicado a los niños de hasta 12 años, en el que, además, existen dos “salas blandas” especialmente construidas para los menores de 3 años perfectas para estimular su actividad, espacio que, por supuesto, es el lugar perfecto para las familias, un lugar en el que compartir el tiempo de ocio integrándolo con el aprendizaje de los más pequeños.

El Museo de los Niños Abasto es un lugar interactivo y alternativo que busca potenciar las posibilidades de los más pequeños, sin olvidar que el entorno ideal para ello es la familia, tal y como recuerda la Declaración Universal de los Derechos del Niño, ya que los conceptos de “niño” y “familia” son indisolubles, siendo el ambiente familiar el único lugar en el que un niño puede crecer seguro y equilibrado. “Aprender haciendo” y “jugar y divertirse aprendiendo” son los lemas fundamentales del Museo de los Niños de Buenos Aires, un lugar participativo que cuenta, además, con una Sala de Exposiciones y un Auditorio en el que se llevan a cabo espectáculos, proyecciones de cine, conferencias, presentaciones de libros y un largo etcétera de actividades que se completan con las visitas organizadas de colegios y la celebración de cumpleaños para los más pequeños.

Pero, a pesar de su ubicación en un centro comercial, el Museo de los Niños Abasto carece de fines lucrativos, ya que se trata de una Fundación de este carácter creada el 20 de abril de 1999, inaugurándose el Museo de los Niños auspiciado por esta Fundación el 18 de octubre de 2006, fecha desde la cual ha obtenido múltiples reconocimientos por su indudable labor pedagógica y estimuladora en el desarrollo de los niños. Así, el Museo de los Niños de Abasto ha sido declarado de Interés Educativo por el Ministerio de Educación de la Nación, de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura y Comunicación de la Presidencia de la Nación, así como un larguísimo listado de reconocimientos que culminan con el auspicio de la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a lo que se une la declaración de su Interés Turístico por parte de la Secretaría de Turismo de la Presidencia de la Nación. Es evidente con todo ello que el Museo de los Niños de Abasto es mucho más que un centro lúdico y de ocio para los niños ubicado en un centro comercial.

Si viajar con niños puede llegar a ser algo estresante y, muchas veces, no sabemos qué organizar para que en nuestros viajes los más pequeños se sientan integrados y no causen problemas, desde luego, si viajas a Buenos Aires, sería muy buena idea y un estupendo plan para que tus pequeños se diviertan a tope darte una vuelta por el Museo de Abasto de Buenos Aires, donde descubrirás un lugar cotidiano en la vida de los bonaerenses, con lo que enriquecerás la experiencia de viajar a Argentina, al tiempo que compartirás con tus pequeños una actividad que, seguro, les marcará y les resultará muy útil. Y si es así, que tienes previsto viajar en estas fechas a Buenos Aires, para este mes de marzo el Museo de los Niños de Abasto te ofrece un gran programa de actividades:

Los Inventos de Matías: Una exposición que cuenta con taller de arte y rincón de lectura y en la que el personaje gráfico de Matías (un personaje de cómic muy famoso en Argentina por sus tiras cómicas del diario Clarín y que es obra del humorista gráfico Fernando Sendra) invita a los más pequeños a crear sus propios inventos.

Talleres de equilibrio, baile y movimiento: Unos talleres en los que los más pequeños aprenderán los secretos del baile y el movimiento, al tiempo que ganarán el aprendizaje de las estrategias necesarias para mejorar el equilibrio.
Salón de auto-maquillaje: Para que los más pequeños se diviertan maquillándose ellos mismos y mútuamente, algo que encanta a los niños.
Programas especiales en los estudios de TV y radio: Los más pequeños podrán participar en la creación de programas de televisión y radio y descubrirán los trucos y secretos de estos medios.

Como puedes ver, si tienes programado un viaje a Buenos Aires con los pequeños de la casa, no dudes en planear una visita a este Museo de los Niños Abasto, algo que seguro les encantará, hará el viaje más agradable y supondrá toda una experiencia para ellos.

El Museo de los Niños Abasto está situado en el Centro Comercial Abasto, en la Avenida Corrientes 3247, nivel 2, de Buenos Aires, y puedes visitar su página web para más información.